
Desarrollo de la
Efemérides:
En Los Villares el
domingo 10 de febrero de 1.777, los Señores Juan García de Mena y José García,
Alcaldes Ordinarios, Isidoro García de Mena y Francisco García Molina,
Regidores, Andrés García, Síndico Procurador General reunidos en Cabildo dijeron
que en tanto haber cumplido el año de su encargo Juan de Ortega, Diputado del
Común y Francisco Garrido, personero y haberse efectuado el nombramiento del
Nuevo Concejo que ya se halla en posesión y siendo preciso por cumplimiento de
la Reales Órdenes de S. Majestad, es
preciso nombrar nuevo Diputado del Común y Síndico personero para el presente
año.
Al ser este día ser festivo y
hallarse la mayor parte de los vecinos en la villa, decidieron convocar
a los vecinos para que concurran todos a esta Sala Capitular al efecto de
nombrar los doce vocales que corresponden a este vecindario. Para ello ordenaron a Antonio de la Rubia, Alguacil Mayor de esta
villa, a citar personalmente a los
vecinos para que a las cuatro de la tarde concurran en estas
Salas Capitulares para dar sus votos y nombrar a dichos Vocales, los cuales
elegirán a s u vez al Diputado y Síndico
Personero y así lo determinen.
Tras el proceso de elección de los doce vocales, estos
votaron en secreto la elección del Diputado del común y Sindico personero
saliendo elegidos por mayoría de votos, para Diputado, Francisco de Ortega y
para Síndico Personero Pedro de Siles, vecinos de esa Villa
y que estando presentes en el Acto se les hizo saber dicho nombramiento y ellos
lo aceptaron, por lo que se les dio la posesión de los cargos cumplidamente
para que usen de las facultades que le son conferidas por las Órdenes de Su
Majestad, finalizando el Acto con la firma de esta Diligencia de aceptación del
mismo.
VILLARIEGOS: Un 10 de febrero de 1898,
fallecía en Cuba, en el Hospital Militar de la provincia de Santa Clara,
aquejado de la temida “fiebre amarilla” Don Francisco Bonilla Anguita, militar
e historiador de Los Villares.
Don Francisco Bonilla Anguita, era hijo de don Julián Bonilla
Parra y de doña Rufina Anguita Martínez. Tras realizar el bachillerato, en 1875
ingresó en la Academia de Infantería de donde salió con la graduación de
Alférez en 1878. Al reactivarse la Guerra de Cuba, en octubre de 1895 pidió
destino en el Batallón de Cazadores de Cuba núm. 1, de guarnición en Córdoba, al
que se incorporó como Primer Teniente. Estando en la provincia de Santa Clara,
se sintió enfermo e ingresaba en el Hospital militar el 7 de febrero de 1896;
tres días después fallecía a consecuencia de la temida “fiebre amarilla.
Llego a poseer una interesante colección de arqueología y
redactó un libro sobre la historia de Los Villares al que tituló “Cosas rancias
de mi pueblo”.
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