
Desarrollo de la
Efemérides:
En la villa de Los Villares a 14 de abril de 1794 los Señores
que componen el Concejo, Justicia y Regimiento de ella, a saber, Francisco
García y Francisco Cárdenas, Alcaldes Ordinarios; y Andrés García y Marcelo
Sánchez, Regidores; Pedro Martínez y Pablo Garrido, Síndicos General y
Personero; reunidos en sus Salas Capitulares, recibieron a D. Antonio Gómez
Gardí, natural de la ciudad de Sevilla, quien les presentó el título de
Sangrador despachado a su favor por los Señores del Real Patrobarbeirato de
Cirujanos y Sangradores, en el que se manifiesta haberlo aprobado por los
citados cargos examinadores de las citadas facultades de Madrid, de la de
sangrador y la de cirugía, en virtud de su eficiencia y práctica, cuyo
Documento fue exhibido por dicho Señor Gómez ante el Escribano de Cabildo,
siendo leído a los señores del Ayuntamiento. Enterados sus mercedes, de su
contenido, acordaron se cumpla y ejecute lo que por el se previene y en
consecuencia concedieron al referido D. Antonio Gómez, la facultad de ejercer libremente, como maestro sangrador, entre los
vecinos de esta villa, firmando en este acto dicha disposición de la que el
Escribano Alfonso Josef Peña, abrió diligencia.
Antonio Gómez Gardí:
Nace
en Sevilla, el día 16 de diciembre de 1771. Hijo de Antonio Gómez Martínez,
natural de Tobarra (Albacete) y de María Catalina Gardí Carmona, natural de
Ajaccio (Córcega). Desde Sevilla, a corta edad, acompañando a sus padres
se trasladó a las ciudades de Málaga y
Alhucemas, hasta que los padres se establecieron en Los Villares, cuando él
tenía unos doce años. A la edad de 22 años, se traslada a Madrid donde obtuvo el título de Maestro
Sangrador, despachado por los Señores del Real Protobarbeirato de Cirujanos y Sangradores de las facultad de Sangradores; profesión que ejerció en Los Villares desde abril de 1794. En 1799
contrajo matrimonio con Dña. Mª Reyes Malo de Molina Armenteros, natural de Los
Villares, del cual entre otros nacieron
D Manuel Gómez Molina, maestro sangrador,
propietario de una industria de jabón; D. Antonio Gómez Molina, maestro de primeras letras y
sacerdote y D. Francisco Zoilo Gómez Molina, veterinario. Residió en la plaza
frente a la esquina de arriba de la iglesia.
Fue una persona muy
influyente en la vida social y política de Los Villares donde ejerció distintos cargos políticos,
Alcalde de segundo voto en 1805; Administrador de los arbitrios de Carne en
1810; Alcalde de primer voto en el año
1819; Síndico Procurador General en 1823 y Síndico Personero en 1825; su último cargo público fue en 1826,
elegido Alcalde de primer voto.
*MAESTRO SANGRADOR: El maestro Sangrador, fue quizá el profesional más característico de la medicina empírica en la Edad Moderna. Los maestros sangradores alcanzaron un cierto reconocimiento social, si bien su práctica siempre estuvo condicionada por su posición ambigua entre los profesionales titulados(médicos y cirujanos latinos) y otros empíricos sin formación. El ejercicio de sangrador estaba controlado por el Probarbeirato, institución encargada de controlar su formación y expedir su título. Para ser recibido a examen era necesario haber practicado el arte de sangrador flebotomiano durante, al menos, cuatro años bajo la tutoría de un maestro examinado, circunstancia que había de acreditar la justicia local. El examen constaba de una parte teórica y otra práctica. En la primera debía exponer sus conocimientos sobre la anatomía vascular y los procedimientos más rutinarios de este arte; mientras que en la segunda, realizada en un hospital, debía demostrar su habilidad práctica en las técnicas de sangrar, sajar, echar ventosas, poner sanguijuelas y sacar dientes y muelas. El título de maestro sangrador tenía validez para todos los reinos y señoríos de su Majestad y llevaba implícito el juramento de su titular de ejercer su arte de balde para los pobres. Los derechos de examen, se fijaban en media annata, que era el equivalente a la mitad que podía producir el empleo en un año.
TAMBIÉN ESTE DÍA…En 1539: El Juez Juan de Ribadeneyra sale de Jaén acompañado del escribano Juan Vázquez y los
medidores Juan Molina, Alonso Hernández, Antón López, Cristóbal Ruiz y Marcos
Pérez y se marcharon a la Sierra para
buscar el lugar adecuado donde situar la nueva población de Los Villares. Se establecieron en la
conocida como Casa de la Misericordia, como lugar desde el cual llevar a cabo sus
trabajos. Finalizados los mismos, se optaría por el lugar conocido como Los Majanos, donde situó la población.
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